¿Que tal chic@s?
Mi Toshiba murió hace un mes, así que tengo que ir tomando prestados ordenadores para poder responder emails e intentar mantener un poquito esta página.
Últimamente ha habido bastantes cambios en mi vida a modo profesional, ahora soy 'Wine Director' (¡qué bien suena todo en inglés!) aunque traducido a la vida real significa: vas a currar más que antes.
He conocido mucha gente últimamente, el que más me impresionó fue Miguel Torres. Con todo el peso que conlleva su apellido es una de las personas más sencillas y agradables que os podáis imaginar.
Estuvimos probando sus vinos chilenos, del cual destacaría por su relación calidad precio el "Manso de Velasco" una cabernet sauvignon que hacen en Chile. Se pueden apreciar diferencias dependiendo de la añada pero todos tienen una linea de calidad muy atractiva.
La familia Alvear fue otra grata sorpresa, son los reyes de Montilla - Moriles (junto con otras bodegas como Toro Albala). Me dieron a conocer su proyecto de "Palacio Quemado", la verdad es que el PQ syrah es un vino concentrado, peso y de grado alcohólico alto. Pero todo en un equilibrio que conforma un excelente ejemplo del potencial de Extremadura.
Hubo aquí en NY una presentación de la Ribera del Duero, con un despliegue de más de 120 bodegas, parece que empezamos a despertar (un poco tarde).
Muchas caras conocidas y otras muchas por conocer. Vinos que me gustaron por una u otra razón.
"Damana" de bodegas Tabula, es el hermano pequeño de la familia pero ha salido igual de elegante que los demás miembros. Quizás no encontramos toda la fuerza que poseen los vinos de más alta gama, pero se trata de un vino sutil de la ribera, con taninos pulidos, fruta presente que aporta un punto de frescura.
"Alenza" de Alejandro Fernandez, tengo la suerte de conocer a Alejandro y a sus hijas en persona. Digo suerte porque se trata de una de las familias con mayor arraigo a la Ribera del Duero, región que en los últimos años ha sufrido las especulación contagiada por la burbuja inmobiliaria y mucho principito del ladrillo que no sabia bien a lo que iba. (15 euros)
Así pues, Alenza es un vino de pago, de cariño, procedente de los viñedos de Condado de Haza, se presenta muy rico en matices, siguiendo el estilo clásico de la bodega evocando la vieja escuela que no destroza tu boca con taninos. Un vino especial, complejo, profundo y para beber poquito a poco. (40euros)
Astrales, Pago de los Capellanes, Mogar.... son otros vinos que me hicieron sonreír.
Pues nada más señores, el siguiente artículo creo que necesariamente versara sobre vinos extranjeros. ¿Conocéis la Zinfandel?
9 de marzo de 2010
20 de enero de 2010
Maridando comida brasileña y vino español
Este es el artículo que escribí para Wines From Spain, si lo queréis ver en inglés (por practicar) entrad en www.winesfromspainnewsdigital.com en el número de invierno. A ver que os parece el artículo....
Pedirle a un español que separe sus vinos de su comida, puede ser en un principio algo complicado. Por suerte la vida me ha permitido ver mundo y educar mi paladar en otras culturas.
Pedirle a un español que separe sus vinos de su comida, puede ser en un principio algo complicado. Por suerte la vida me ha permitido ver mundo y educar mi paladar en otras culturas.
De esta manera, en este maravilloso procedimiento de aprendizaje que supone el viajar, me embarqué hacia Brasil. Con ese halo de embajador de nuestros tesoros que todo español posee llené mi maleta, y lo que es peor la de mis amigos brasileños, con cantidad de vinos españoles. Como creando una nueva Arca de Noé pero esta vez con vino.
Los vinos salieron de mi amado restaurante Di - Vino en Segovia, donde aprendí todo lo que sé sobre el mundo del vino. De la mano de mis padres vinícolas, por un lado Lucio del Campo (Nariz de oro en España) y de Henar Puente, (Primera mujer en ganar el premio "mejor sumiller de España") los cuales no podrían haberme contagiado mejor su amor por el vino.
Así pues llegué a la región nordeste brasileña de Pernambuco con todo mi botín intacto. Con mi vino a la espalda, como un mochilero que viaja sin rumbo fijo. Disfruté de una cocina producto de la mezcla de culturas indígenas, africanas y europeas con un nexo global que me ató de inmediato al deleite y el placer en cada bocado.
Este relato planteado como un menú de gala donde se maridan vino y comida, a la vez que se maridan sensaciones y paisaje, comienza con Cava. Como se empiezan las cosas que hay que celebrar.
Hago locuras con el vino para tomarlo allí donde creo que es el sitio idóneo para ello. En la playa de Boa Viagen, quizá la playa urbana más bonita que haya pisado, me presenté con una nevera repleta de hielo y unas humildes copas de cristal que cumplieron perfectamente su misión.
"Agustí Torelló Rva. Barrica" es un cava 100% macabeo con un tercio de vino nuevo, 1/3 de vino envejecido en acero y la última parte envejecida en barrica. Complejidad y cuerpo se hermanan perfectamente con la incontable gama de aperitivos que los vendedores ambulantes te ofrecen, Ostras (Ostras), Cangreijo (Cangrejo), Queijo frito (Queso frito) o la variedad de caldinhos (sopas). Juego de espumas de las olas a tu copa.
Seguimos en Recife, degustando en casa de mi amigo Serginho un "Camarao na Moranga" (calabaza con sopa de gambas) acompañado con Abadal Picapoll de la D.O. Pla i Bages.
Este vino de variedad indígena es como pasear por el mercado de Sao Jose en Recife, donde las flores y la fruta por su aroma y las frutas por su aroma parecen venir de otro mundo. Todo esto unido al nervio de un bailarín de Frevo (Folclore típicamente Nordestino) que este vino posee bailan al compás con el dulzor de la calabaza y las gambas.
Siguiente etapa Maragousí, siguiente vino en la mochila Ossian Verdejo (D.O. Rueda). Disfruté el plato estrella de la cocina brasileña, "Feijoada", ese plato donde se mezclan las alubias, el arroz, con las diferentes partes del cerdo (oreja, pìe..). Con el calor del mediodía Ossian me pareció la mejor opción sin llegar a ser un simple refrescante. Jugando con la temperatura de servicio de Ossian, éste puede armonizar con todo tipo de comida. Garnachas frescas del Somontano o Penedés (Secastilla o Hisenda Miret) y Mencías del Bierzo (Tebaida) o regiones gallegas (VX Cuvée Primo) serían también perfectos acompañantes.
Siguiendo la tradición española de la siesta, me tumbé en la playa bajo una palmera (algo que más tarde descubrí era peligroso por la posible caída de un coco. Al despertar, comprendí instantaneamente que tenía la descripción de Ossian, despertar con una grata sorpresa porque la marea ha subido hasta mojarte los pies es el mismo despertar que Ossian provoca en el paladar con su peso frutal, despertar acomodado en la arena como la verdejo prefiloxérica se acomoda durante nueve meses en roble francés.
Esta vez tenemos en nuestros platos Galinha Cabidela (guiso de gallina en su sangre) en la copa Mibal Joven. Pura expresión de la tempranillo de la Ribera del Duero, sin barrica como una persona desnuda mostrándose tal y como es.
¿Su secreto? el vino nace en la viña y no tras un proceso de selección de mostos. Cada sorbo de Mibal es un paso hacia mar adentro, en estas playas infinitas de Brasil donde puedes perder de vista la orilla sin llegar a hundirte. Refrescarte con toda su fruta caminando por una arena fina de taninos. Si quieres un chapuzón puedes probar los hermanos mayores Mibal Selección o Perfil.
Otro escenario Olinda, muy cerquita de Recife. No podía irme sin probar un Rodizio. "Picanha" (Solomillo de buey a la brasa), "Coracao de faisao" (Corazón de Faisán), y todo tipo de carnes inundaban una mesa gestionada con semáforos manuales.
Los vinos, Pujanza Norte y Roda I, los dos procedentes de la D.O.Ca Rioja, vinos sobradamente preparados para degustar un festín carnívoro como ese. Riojas de largas temporadas en barrica francesa, fruta negra, tostados, chocolates... me gusta comparar esta dimensión del vino riojano con la ciudad de Olinda.
Creados bajo el amparo del viejo mundo, colonialismo europeo para Olinda y la tradición riojana para estas joyas vinícolas. Pero con ese aire diferente que aprovechando esa tradición expresan con más color y más alegría su herencia.
Pasear por Olinda significa contemplar en lugar de simplemente ver. Beber Roda o Pujanza significa degustar en lugar de simplemente beber.
He descubierto que si hay una palabra para definir a Brasil, ésta sería "dulce".
Dulces playas, dulce música, dulce gente... quizás por eso aquí los dulces son tan dulces.
"Bolo de Rolo" es un postre declarado oficialmente Patrionio Inmaterial de Pernambuco. Pasta de trigo y azúcar que se complementa con alguna mermelada de fruta en mi caso guyaba. Si para el chocolate elijo siempre la Pedro Ximénez, para la fruto me dejó llevar por la Moscatel. En este caso un "Chivite Vendímia Tardía" de la D.O. Vinos de Navarra, seis meses en barrica francesa con grano atacado por la pobredumbre noble.
Este moscatel es como esperar un beso, debido al acto involuntario de cerrar los ojos ante el aroma que te embriaga previo a que el vino bese tus labios.
Tras este largo viaje de placeres, ya podemos descansar en forma de sobremesa. Sobremesa donde un Jérez debe ser protagonista. En mi caso "Oloroso Tradición VORS" de bodegas Tradición. Promedio de 39 años, maderas nobles, azucar moreno, tabaco... brisa templada de atardecer pernambucano, sonido del oceano al fondo.
Este tipo de Jereces son vinos que ayudan a sacar conclusiones, ..
Mi conclusión es que en Brasil se siente mucho y con vinos españoles más.
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